Láser para detectar bacterias en agua

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El Confital cumple este miércoles tres semanas con el baño cerrado por bacterias. Para tratar de determinar el foco de contaminación fecal, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria empezará a pasar muestras a través de un citómetro de flujos, un instrumento que proyecta un láser sobre el agua para detectar los grupos de enterococos que impiden el uso de la playa.

Normalmente, los controles de calidad del agua se vienen basando en cultivos en placas que tardan entre dos y cinco días en arrojar resultados. Sin embargo, en los últimos años las agencias europeas de calidad, como la suiza o la alemana, han empezado a confiar también en un método que consiste en detectar la concentración de bacterias a través de citómetros de flujo.

El Ayuntamiento da la mejora ahora a la modernidad en el análisis del agua después de que El Confital haya permanecido cerrado tres semanas seguidas al baño sin que, hasta el momento, se haya podido determinar el origen de la contaminación fecal que desaconseja el uso de esta parte del litoral. Esta nueva vía de análisis llega de la mano de la Universidad de Las Palmas de Gran Canarias (ULPGC) y de la unidad de Oceanografía Biológica del Instituto de Oceanografía y Cambio Global.

El dotor en Ciencias Biológicas Javier Arístegui explica que aunque los cultivos tradicionales ofrecen resultados fiables, pasan por alto el hecho de que se subestima la presencia de células que no están activas en ese momento, pues solo las más activas reaccionan a los cultivos.

En cambio, los citómetros de flujos son mucho más rápidos -sus resultados se obtienen el mismo día del análisis- y además permiten detectar las células activas y las que están dañadas o muertas.

El citómetro que usará la ULPGC para el análisis del agua del Confital es un Beckton Dickinson, modelo Facscalibur, similar al que se usa en los hospitales para identificar células cancerígenas, entre otras aplicaciones. En el ámbito científico, este tipo de instrumentos «nos permite medir desde virus hasta fitoplancton».

Para realizar el análisis bien se emplea un mililitro de agua al que se añade un reactivo, un colorante del ácido nucleico de las células que se deja unos diez minutos hasta que consiguen su efecto.

Luego se hacen pasar las células una a una y sobre ellas se proyecta un rayo láser. El impacto del haz de luz produce una fluorescencia que permite identificar los grupos de células. Esta reacción queda registrada en una gráfica que luego los especialistas se encargan de interpretar.

Hasta ahora el Instituto de Oceanografía y Cambio Global de la ULPGC no ha trabajado nunca con enterococos pero Arístegui explica que con estas muestras se podrá desarrollar un índice de calidad ambiental del agua en la línea que ya utilizan las agencias suizas.

El experto confía en tener algunas muestras el próximo lunes para pasarlas por el citómetro y definir la concentración de enterococos. Lo que se va a hacer en el caso concreto de la playa del Confital es seguir el protocolo NADS (las siglas en inglés de doble coloración del ácido nucleico), que supone el uso de dos colorantes para lograr un conteo de las células y una determinación de la viabilidad celular, es decir, una distinción entre las que están activas y las que están muertas o perjudicadas.

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria solo informó ayer de que se ha retirado ya el agua fecal que se había acumulado en el foso de la Casa Roja -uno de los principales sospechosos para definir el foco de contaminación- y que se está procediendo a quitar los lodos que quedan en este punto. La playa sigue cerrada.

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www.corteporlaser.net

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